Mujeres científicas en la historia. ¿Qué hubiera sido de la ciencia sin las mujeres?

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Las mujeres científicas en la historia son como las partículas: fundamentales pero invisibles. Este ha sido un problema que ha nacido a raíz de los estereotipos y las brechas de género, ya que no se les ha dado el suficiente reconocimiento en el área de las ciencias como debería ser.

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Sin embargo, a través de la divulgación y el uso de medios de comunicación alternativos, poco a poco se ha ido cambiando esta narrativa, para así, darle el protagonismo que se merecen estas mentes brillantes e ingeniosas. 

Hoy en Amautas te contaremos un poco más a profundidad sobre estas eminencias de la ciencia. No obstante, si te gustaría conocer toda la historia de ellas, sin perder ningún detalle, no dudes en sus suscribirte a nuestro curso: ‘Científicas’, impartido por la increíble, Valeria Edelsztein, científica, química docente y divulgadora de ciencias naturales.

Las científicas en la historia

A pesar de las barreras que no permitían el correcto desarrollo y participación de la mujer en el área de las ciencias, muchas de ellas han logrado hacerse un hueco sin importar el qué dirán. Gracias a ellas tenemos hoy en día muchos a veces en el área de la química, las ciencias, la salud, la tecnología y diversas disciplinas. 

No olvidemos que es fundamental que sigamos promoviendo la inclusión y la diversidad, brindando oportunidades equitativas para todas las personas interesadas en la ciencia, sin importar su género. De esta manera, podremos aprovechar al máximo el potencial creativo y analítico de todas las mentes brillantes, sin restricciones basadas en el género.

A continuación, te presentaremos algunas de las mujeres científicas que lograron romper los estereotipos y demostraron el por qué no se debe subestimar el potencial de nadie, menos por su género.

8 mujeres científicas imprescindibles en la ciencia (además de Marie Curie).

Lisa Meitner

Fue una extraordinaria física austriaca nacida en 1878, que trascendió todas las limitaciones impuestas por su genero y época. Fue una de las primeras mujeres en ingresar a la universidad de Viena, superando las expectativas convencionales de ese entonces. Su tenacidad y perspicacia la llevaron a colaborar con Otto Hahn en investigaciones sobre la radiactividad, lo que culminó en el descubrimiento conjunto de la fisión nuclear. Aunque su colega Hahn recibió el Premio Nobel de Química por este avance, el papel vital de Meitner en el proceso ha sido reevaluado con el tiempo. Su contribución es un recordatorio perdurable de cómo una mente curiosa y resuelta puede desafiar las restricciones sociales y transformar la comprensión científica, allanando el camino para las futuras generaciones de mujeres en la ciencia.

Hedy Lamarr

Actriz de Hollywood e inventora del WiFi en sus tiempos libres. Nació en Austria en 1914 y desde pequeña, supo que el teatro la apasionaba. Sin embargo, al crecer decidió mudarse a Berlín y empezar a forjar su carrera profesional. Todo marchaba bien en su vida lujos y glamur, pero a diferencia de otras personas, a ella le gustaba invertir su tiempo libre haciendo experimentos para comprender el funcionamiento de las cosas y aplicando sus conocimientos en el área de la física y la matemática. A pesar de ser ampliamente reconocida por su belleza en la pantalla, Lamarr también poseía una mente aguda y creativa que la llevó a desarrollar un sistema de comunicaciones revolucionario durante la Segunda Guerra Mundial. Junto con el compositor George Antheil, ideó un sistema de “salto de frecuencia” que permitía la comunicación segura y cifrada entre dispositivos, un concepto que allanaría el camino para la tecnología de espectro ensanchado y el desarrollo del Wi-Fi y el Bluetooth en las décadas siguientes. Este logro visionario demuestra que el potencial humano trasciende las percepciones superficiales y que el ingenio puede florecer en las mentes más inesperadas (Por eso, hay que olvidarnos de los estereotipos) dejando un legado duradero en la intersección entre el arte y la ciencia.

Marie Curie

Luminaria entre las mentes brillantes, desafió incansablemente las barreras de género en el mundo científico del siglo XIX y XX. Nacida en 1867, su pasión y dedicación la llevaron a convertirse en la primera mujer en ganar un Premio Nobel, y lo hizo no una, sino dos veces, en dos campos científicos diferentes: física y química. Su trabajo pionero en la radiactividad no solo transformó nuestra comprensión de la materia, sino que también abrió nuevos horizontes en la medicina y la tecnología. A pesar de las adversidades y prejuicios de su tiempo, Curie demostró que la determinación y la curiosidad pueden vencer cualquier obstáculo. Su legado perdura como un faro de inspiración para las mujeres en la ciencia, recordándonos que el genio no conoce género y que el compromiso con la exploración del mundo puede cambiar el curso de la historia.

Alice Hamilton

Pionera de la salud publica y defensora incansable de los derechos laborables, la marca que dejó en la historia de la medicina y la ciencia es imborrable. Nacida en 1869, desafió las expectativas de género al convertirse en una de las primeras mujeres en graduarse de la Facultad de Medicina de Harvard. Su enfoque en la toxicología industrial la llevó a investigar las condiciones de trabajo en fábricas y minas, identificando riesgos para la salud de los trabajadores y abogando por reformas. Sus esfuerzos condujeron a una mayor conciencia sobre los peligros laborales y sentaron las bases para futuras regulaciones de seguridad en el trabajo.  

Mary Anning

Fue una buscadora de tesoros en los acantilados de la historia, desafió las limitaciones de su tiempo para convertirse en una destacada paleontóloga del siglo XIX. Nacida en 1799 en la costa de Inglaterra, su destreza y curiosidad la llevaron a descubrir fósiles prehistóricos de importancia mundial. Su hallazgo del primer esqueleto completo de un plesiosaurio, un antiguo reptil marino, cambió la comprensión de la vida prehistórica. A pesar de enfrentar obstáculos por su género y origen humilde, Anning desafió las convenciones y dejó un legado insustituible en la paleontología.

Ada Lovelace

Una mente visionaria del siglo XIX, que trascendió las fronteras de su tiempo para convertirse en la primera programadora de la historia. Nacida en 1815, su asombrosa habilidad para combinar la imaginación creativa con el razonamiento lógico la llevó a colaborar con Charles Babbage en la Máquina Analítica, un dispositivo mecánico precursor de la computadora moderna. Lovelace no solo tradujo y anotó un artículo sobre la Máquina Analítica, sino que también agregó sus propias reflexiones, incluyendo el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina. Su perspicacia y visión la convirtieron en una adelantada a su tiempo, anticipando la capacidad de las computadoras para ir más allá del simple cálculo y realizar tareas creativas. El legado de Ada Lovelace sigue siendo una inspiración para las mujeres en la tecnología y la ciencia, recordándonos que la imaginación y la innovación pueden dar forma al futuro en formas inimaginables.

Eugenia Sacerdote Lustig

Fue una médica y escritora italo-argentina, que destacó por sus grandes aportes al mundo de la medicina y el desarrollo de esta. Nacida en 1910, Desde temprana edad, Eugenia tuvo una vocación científica muy fuerte que la llevo a adentrarse en la medicina, fue así como empezó a analizar los cambios degenerativos que sufren las neuronas de los pacientes diagnosticados con Alzheimer. Asimismo, estudió la demencia vascular y el Parkinson. En 1956, fue becada por la Organización Mundial de la Salud para viajar a centros de investigación de Estados Unidos y Canadá que estaban desarrollando y probando vacunas contra la poliomielitis, una epidemia que estaba azotando a la población a nivel mundial y que, para ese entonces, no tenía tratamiento alguno. Al regresar, fue la primera persona en probar la vacuna en ella junto a sus hijos y así, demostrar su efectividad. Gracias a sus aportes e investigación, Eugenia dejó un gran legado en el campo de la biología, la virología y la oncología. 

Rita Levi-Montalcini

Distinguida neurocientífica italiana, dejó una marca imborrable en la historia de la ciencia y la medicina. Nacida en 1909, su pasión por la investigación la llevó a descubrir el factor de crecimiento nervioso, una proteína crucial para el desarrollo y la supervivencia de las células nerviosas. A pesar de las adversidades que enfrentó durante la Segunda Guerra Mundial, continuó su trabajo en la clandestinidad, demostrando una determinación inquebrantable en su búsqueda del conocimiento. Su descubrimiento revolucionario abrió nuevas perspectivas en la comprensión de enfermedades neurológicas y contribuyó al desarrollo de terapias para trastornos del sistema nervioso. Ganadora del Premio Nobel de Medicina en 1986, su legado sigue siendo una fuente de inspiración para las mujeres en la ciencia y para todos los que valoran la perseverancia y la excelencia en la búsqueda del entendimiento humano.

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